La Ultima Soledad del Ser
“Uno nace varios pero muere uno” dijo algún sabio ya un tiempo atrás. Y es que, cada vez que elegimos, renunciamos también a las cosas que pudimos haber elegido. Yo pude haber estudiado filosofía o literatura pero al final opte por economía. Este blog esta pensando para dar rienda suelta a la parte de mi que decidí no elegir. Solo una advertencia: compongo y escribo según mi estado de ánimo, casi nunca cuando estoy feliz. Por eso el tono triste y lúgubre de lo que aquí se expone.
miércoles 22 de febrero de 2012
viernes 23 de septiembre de 2011
viernes 15 de julio de 2011
Tan cerca y tan lejos
Hay ciudades que tienen un encanto especial. Washington, DC es para mí una de ellas. Ahora que la miro nuevamente no puedo evitar sentir algo de nostalgia. Muchas cosas aprendidas, mucho esfuerzo y muchos amigos. Casi todos ellos se fueron ya y yo soy solo un ave de paso por unas horas antes de embarcarme nuevamente en un avión, esta vez para ir de nuevo a casa en California. Es, eso sentido, una ciudad tan próxima y lejana a la vez. Próxima por las experiencias vividas en sus calles por dos años, probablemente de los más productivos de mi vida. Pero lejana a su vez, porque aquellos con los que compartí estas experiencias, ahora caminan por otras calles y comparten con otra gente. Y por eso, no puedo evitar sentirme extraño.
Ahora que veo desde el Starbucks de Dupont Circle el atardecer, solo me queda recordar a los amigos de siempre con la esperanza de que, la próxima vez que los vuelva encontrar, celebraremos de nuevo la amistad como la hacíamos cuando andábamos por estas calles que, en la noche de hoy, siento tan extrañas.
sábado 9 de julio de 2011
Aprendiendo a investigar en la carretera
Una vez alguien me decía que los académicos se parecen a las estrellas de rock: se encierran por un tiempo produciendo (escribiendo) música (investigación) para luego dedicarse a brindar conciertos (presentaciones y conferencias). Supongo que eso aplica también a quienes como yo están en proceso de aprendizaje. Aunque claro, mientras los grandes nombres viajan en primera clase y van a hoteles de primera, los investigadores pichiruchis como el que escribe viajan como pueden y se hospedan en donde caigan (desde hoteles buenos cuando los organizadores se portan bien hasta casas de amigos, telos de mala muerte o simplemente una cama improvisada en el aeropuerto de turno a la espera del vuelo de madrugada). Más o menos como los grupos de rock que recién empiezan y que viajan de carretera de ciudad en ciudad.
Este último semestre me he sentido más o menos como un rockero de mala muerte. Viajando mucho, durmiendo poco y desahorrando como un loco. He estado en cerca de una decena de ciudades en menos de 4 meses, en algunas más de una vez. Y estoy cansado y con los horarios revueltos. Pero, como dice esa canción de Antonio Vega, no queda más que intentar que la voz aguante hasta el final, y este día soleado que contemplo desde este balcón que da al viejo canal de la calle Leidsegracht lo hace un poquito más fácil. Además, ya falta poco. Solo queda un destino más.
Una vez más, a hacer maletas y alistarme para ir al aeropuerto. En el camino, seguiré escuchando esta canción de Antonio Vega que he hecho, de algún modo, mía.
La Carretera
Calla, duerme y piensa, queda mucho por andar,
la carretera es tensa y llueve sin parar.
Curvas, baches, bares, sueños muertos sin hablar,
y la música que tú has traído para recordar
aquella niña que sabe Dios donde estará.
Me paso la vida, marcando un cinco uno,
cambiando de comida, con mi ropa oliendo a humo,
y tu estarás dormida, en tu cuarto lleno de fotos
y yo extrañando tu partida con tus pantalones rotos,
intentando que la voz me aguante hasta el final..
donde tocaremos la misma canción
Y ya en tu destino, bebe algo y relájate,
la cama barata de un hotel y los seminarios que das...
Que no sabes su valor, pero los das. ¿Por que no darlos?
Quisieras irte ya, te duele la espalda.
Te miras a un espejo y ves sudor y whisky y agua.
Y mientras tu estas en casa donde el tiempo no pasa
y no paro de pensar en ti, sueño con las calles de DC.
Los tecnicos recogen, todo el mundo se ha ido ya,
ya no quedan ilusiones, solo maletas que cargar,
y un avión que espera para llevarte a otro lugar,
Donde tocaremos...
La misma canción.
jueves 21 de abril de 2011
Eres cruz y salvacion
Siempre molesta e irascible. Reniegas por todo, por lo que hago y por lo que dejo de hacer. Y de repente cambias y te vuelves dulce animándome la vida. No sé que voy a hacer contigo, con ese carácter imposible y esa dulzura infinita.
Estaré aquí, contigo. Siempre juntos…aunque nos duela.
miércoles 20 de abril de 2011
Olvidar
Ya te olvide, de nuevo, como aquella vez de verano. Olvide tus cabellos dorados y el color de tu piel al llegar el alba. Ya solo recuerdo tu afición al secreto, al agrio silencio y aquella vocación siniestra por las palabras ausentes. Y yo me olvide que ya te había olvidado. Olvidado con todas mis ganas...
Ya te olvide, es cierto, aunque tal vez aun te recuerde. A veces busco las respuestas que dejaste perdidas en el aire. Y entonces te recuerdo pero solo porque quiero olvidarte. Cerrar esa historia, innecesariamente abierta por ese silencio imperturbable. Recordar que alguna vez solo quise olvidarte...
Ya te olvide y, de pronto, no te he olvidado. Y es que ya te olvide tantas veces en estos años que me cuesta recordarlo. Pensar que, después de todo, tal vez nunca supe quien eras. Y el olvidar lo desconocido es recordar al cuadrado. Imaginar un olvido. Olvidar lo imaginado…
Ya te olvide, es cierto, pero aun no puedo olvidar tus promesas olvidadas. Y ya no quiero recordar que alguna vez te creí, cuando me abrazabas en la esquina aquella. Todo pudo haber sido más sencillo muchachita bella, mas optaste por ahogar en balsam todo lo que nos unía. Y me dejaste sin recuerdos que recordar...
Te recuerdo aun, con la rabia del que no olvida. Y me he inventado recuerdos que ya no sé si son también tuyos. Y es que es difícil olvidar que luego te vi ser como jamás lo hubiese imaginado. Y solo queda construir, entre los recuerdos que aún quedan, los retazos de ese adiós que pareces haber olvidado...
Solo te dejo algo para recordar: nunca olvides que el otro también necesita olvidar.